BREVES PALABRAS SOBRE «LA LIBERTAD DE LA CLASE TRABAJADORA BAJO EL SISTEMA CAPITALISTA...»
Habría que preguntarse: ¿Puede existir verdadera libertad para quien está obligado a producir algo que no es suyo?, ¿obligado a vender su fuerza de trabajo para no morir de hambre y enriquecer bolsillos ajenos? Es decir: venderse como una mercancía en el mercado laboral para sobrevivir y, bajo la explotación como mercancía, generar tiempo de trabajo no remunerado o «plusvalor» que permite al capitalista enriquecerse. ¿Puede ser libre un trabajador/a bajo estas condiciones? Alguien podrá decir que es «libre» para aceptar o no ese trabajo... De ser cierta la afirmación, tendríamos que concluir que su pobre «libertad» consiste solamente en morirse o no de hambre, ya que es justamente el trabajo que realiza lo que le permite seguir proyectando la vida, si no comes te mueres. Por lo tanto, no puede ser libre quien tenga que elegir entre ser explotado/a o padecer extremas necesidades. Por otro lado, aspirar a una sociedad de productores/as independientes, sin que haya de por medio mercantilización de la fuerza laboral, es a todas luces ilógico, por decir lo menos. Asimismo, resulta inadmisiblemente contradictorio pretender robotizar la producción con el objetivo de desvincularse de las y los trabajadores y aumentar las ganancias, en lugar de aplicar el desarrollo de las ciencias y tecnologías en beneficio de la humanidad, contrastándose cara a cara la codicia frente a la integración, el egoísmo versus la solidaridad. Sin embargo, esto tiene un giro radical cuando los medios de producción se socializan y son orientados al bienestar de la comunidad en general. En esta fase, la explotación capitalista es remplazada por la colaboración recíproca y, la venta obligada de la fuerza de trabajo, por la libre y consciente decisión de trabajadores/as emancipados/as del yugo que les somete. Pasamos de la alienación capitalista a la conciencia crítica de una sociedad con responsabilidad colectiva, comprometida con el ser humano y nuestro entorno natural. De la competencia y el individualismo que excluye y siembra soledad, se abre camino a la integración del trabajo mancomunado en el desarrollo benigno de las fuerzas productivas. Con ello, la posibilidad de cultivar las potencialidades que cada cual lleva.
Somos seres sociales, y en consecuencia, luchamos por una humanidad libre y soberana que destierre para siempre el antagonismo inconciliable de clases y la violencia social. Tenemos la imperiosa necesidad de construir una sociedad en armonía y que vele por la Madre Naturaleza que nos provee la vida. ¡¡Claro que es posible alcanzarla, porque ese deseo arde en la conciencia y corazón de quienes aspiramos a una sociedad comprometida con el bien común y nuestra felicidad!!
Por estas y mil razones más, Carlos Marx, puso énfasis en saber diferenciar la «libertad» del proletariado, que es la abolición de la esclavitud asalariada (acabar con la explotación); de la falsa «libertad capitalista» que se basa, esencialmente (en la explotación de la clase trabajadora como una mercancía) y de la transacción financiera para acumular más capital. Y cuyo imperialismo hoy en día nos tiene al borde de una catástrofe planetaria.
Aclarados estos puntos básicos, se comprende perfectamente que la libertad y la democracia del proletariado son de un horizonte sublime muy distinto a la «libertad de comercio» y «democracia burguesa» que estruja a la clase trabajadora y depreda a la naturaleza de la cual somos parte. Debemos recordar que el derecho a la sindicalización, a la negociación colectiva y la huelga no fueron concedidos por obra y gracia de la burguesía, sino más bien el resultado de penosas y sangrientas conquistas de la clase trabajadora en contra de las cadenas que impone la clase dominante.
Entonces, cabe la pregunta: ¿Es verdadera y genuina democracia cuando un asalariado no es consciente de su explotación y vota en las urnas por su opresor, o que es lo mismo: vota sin tener conciencia de clase?, ¿Puede la clase trabajadora ser libre bajo el Estado capitalista que la subyuga y desangra?, ¿Es democracia o dictadura del capital en la que el proletariado, para sobrevivir, está obligado a vender su fuerza de trabajo al dueño de los medios de producción?, ¿Acaso lejos de ser democrático, es en realidad, evidente explotación? Considero fundamental cuestionarnos estas preguntas antes de abordar el tema de «la libertad, dictadura o democracia».
Nicolás Liberde Llanka
Escritor.
Fotografía: Trabajadores agrícolas en horario de almuerzo. Chile.
كلمات موجزة حول «حرية الطبقة العاملة في ظل النظام الرأسمالي…»
يجب أن نطرح السؤال: هل يمكن أن توجد حرية حقيقية لمن يُجبر على إنتاج شيء لا يملكه؟ لمن يُجبر على بيع قوة عمله كي لا يموت جوعًا ويُغني جيوب الآخرين؟ أي أن يبيع نفسه كسلعة في سوق العمل ليبقى على قيد الحياة، وتحت الاستغلال بوصفه سلعة يُنتج وقت عمل غير مدفوع الأجر أو «فائض قيمة» يسمح للرأسمالي بالثراء.
هل يمكن أن يكون العامل/ة حرًا/حرة في ظل هذه الشروط؟ قد يقول قائل إنه «حر» في قبول هذا العمل أو رفضه… ولو صحّ هذا القول، لكان علينا أن نستنتج أن هذه «الحرية» البائسة لا تعني سوى الاختيار بين الموت جوعًا أو عدمه، لأن العمل الذي يقوم به هو ما يسمح له بمواصلة مشروع حياته؛ فإذا لم تأكل تموت. وبالتالي، لا يمكن أن يكون حرًا من يُجبر على الاختيار بين أن يُستغل أو أن يعاني من حاجات قصوى.
ومن ناحية أخرى، فإن السعي إلى مجتمع من منتجين/ات مستقلين/ات، من دون تسليع قوة العمل، يبدو أمرًا غير منطقي على الإطلاق، إن لم يكن أكثر من ذلك. وبالمثل، فإن الادعاء بضرورة أتمتة الإنتاج بهدف الاستغناء عن العمال/ات وزيادة الأرباح، بدل توظيف تطور العلوم والتكنولوجيا لصالح الإنسانية، هو تناقض غير مقبول؛ إذ تتقابل هنا الجشع في مواجهة الاندماج، والأنانية في مقابل التضامن.
غير أن هذا الواقع ينقلب جذريًا عندما تُجتمع وسائل الإنتاج وتُوجَّه لخدمة رفاه المجتمع ككل. في هذه المرحلة، يُستبدل الاستغلال الرأسمالي بالتعاون المتبادل، وتُستبدل عملية البيع القسري لقوة العمل بالقرار الحر والواعي لعمال/ات متحررين/ات من النير الذي يخضعهم. ننتقل من الاغتراب الرأسمالي إلى الوعي النقدي لمجتمع ذي مسؤولية جماعية، ملتزم بالإنسان وببيئتنا الطبيعية. ومن التنافس والفردانية التي تُقصي وتزرع العزلة، يُفتح الطريق أمام اندماج العمل الجماعي في التطور الإيجابي للقوى المنتِجة، بما يتيح تنمية الإمكانات التي يحملها كل فرد.
نحن كائنات اجتماعية، وبناءً على ذلك نناضل من أجل إنسانية حرة وذات سيادة تُنهي إلى الأبد التناقض الطبقي غير القابل للتوفيق والعنف الاجتماعي. لدينا حاجة ملحّة لبناء مجتمع منسجم يحمي الأمّ الطبيعة التي تمنحنا الحياة. نعم، من الممكن بلوغ ذلك، لأن هذا الطموح يتّقد في وعي وقلوب أولئك الذين يطمحون إلى مجتمع ملتزم بالصالح العام وبسعادتنا.
ولهذه الأسباب وغيرها الكثير، شدّد كارل ماركس على ضرورة التمييز بين «حرية» البروليتاريا، التي تعني إلغاء العبودية المأجورة (وضع حدّ للاستغلال)، وبين «الحرية الرأسمالية» الزائفة التي تقوم أساسًا على استغلال الطبقة العاملة كسلعة وعلى المعاملة المالية لتراكم مزيد من رأس المال، وهو الإمبريالية التي تضعنا اليوم على حافة كارثة كوكبية.
وبعد توضيح هذه النقاط الأساسية، يتبيّن بجلاء أن حرية وديمقراطية البروليتاريا تنتمي إلى أفق سامٍ مختلف تمامًا عن «حرية التجارة» و«الديمقراطية البرجوازية» التي تعصر الطبقة العاملة وتنهب الطبيعة التي نحن جزء منها. ويجب أن نتذكر أن الحق في التنظيم النقابي، والمفاوضة الجماعية، والإضراب، لم يُمنح بفضل وكرم البرجوازية، بل كان ثمرة نضالات مؤلمة ودامية خاضتها الطبقة العاملة ضد القيود التي تفرضها الطبقة السائدة.
وعليه، يبرز السؤال: هل هي ديمقراطية حقيقية وأصيلة حين لا يكون الأجير واعيًا باستغلاله ويصوّت في صناديق الاقتراع لمضطهده، أي يصوّت من دون وعي طبقي؟ هل يمكن للطبقة العاملة أن تكون حرة تحت دولة رأسمالية تُخضعها وتستنزفها؟ أهي ديمقراطية أم ديكتاتورية رأس المال التي يُجبر فيها البروليتاري، من أجل البقاء، على بيع قوة عمله لمالك وسائل الإنتاج؟ أليس هذا، بعيدًا عن كونه ديمقراطيًا، استغلالًا واضحًا؟ أعتبر من الأساسي أن نطرح هذه الأسئلة قبل الخوض في موضوع «الحرية، الديكتاتورية أو الديمقراطية».
نيكولاس ليبيردي يانكا
كاتب.
الصورة: عمال زراعيون أثناء استراحة الغداء. تشيلي.
ليست هناك تعليقات:
إرسال تعليق