في مثل هذا اليوم، 16 سبتمبر 1973، اغتالت الديكتاتورية المدنية العسكرية الوليدة فيكتور خارا...نيكولاس ليبردي ليانكا
UN DÍA COMO HOY, 16 DE SEPTIEMBRE DE 1973, la naciente dictadura cívico militar asesina a Victor Jara...
“Desde la UTE nos llevaron prisioneros al Estadio Chile. Me tocó entrar por Unión Latinoamericana. Había un túnel de soldados y los oficiales les ordenaban golpearnos con patadas, con culatazos, llevábamos las manos en la nuca, pero en verdad nos pusimos las manos en la cabeza para evitar que nos golpearan el cráneo”
“Víctor iba cuatro o cinco lugares antes que yo, también saltando porque nos hacían saltar para que nos agotáramos, y de repente un oficial que estaba parado sobre una tarima, con uniforme guerrero, porque andaban todos dispuestos para la guerra, con cascos hasta los ojos, el rostro pintado, granadas en el pecho, pistolas, corvos, ametralladoras… Ese oficial descubre a Víctor Jara y dice: ‘¡A ese hijo de puta me lo traen para acá!’. Un soldado lo saca de la fila, pero suavemente… Entonces el oficial protesta: ‘¡No lo traten como señorita, carajo!’. A la voz del oficial, el soldado toma el fusil y le da un feroz culatazo en la espalda.
Víctor trastabilla pero no alcanza a caer. Le da un segundo culatazo. Víctor cae casi a los pies del oficial, que había bajado de su tarima: ‘¡Vó’ soy el hijo e’ puta… yo te enseñaré a cantar canciones chilenas, no canciones comunistas, hijo e’ puta!’. Y empieza a golpearlo, con sadismo. Víctor trata de protegerse el rostro, pero lo golpea, una, dos, diez patadas, qué se yo.
Víctor se arrolla y el torturador parece que se desespera y se desequilibra cuando ve que Víctor se levanta y, en lugar de pedir clemencia o algo así, simplemente contesta con una sonrisa… De improviso, en esa histeria fascista, saca la pistola, y nosotros pensamos que le descerrajaría un tiro. En el intertanto, toda la fila que estaba saltando deja de hacerlo. Los conscriptos que nos custodiaban dejan de gritar y de golpearnos, y todo el mundo queda transido frente a esa escena de horror…
El oficial saca la pistola y comienza a golpearle con el cañón en la cabeza. Y vemos como la sangre de Víctor le empapa el pelo, la frente, y le empieza a correr por su cara. Ese rostro ensangrentado como un verdadero Cristo, se nos quedó grabado… Y lo golpea, lo increpa, pero de repente se da cuenta que hay cientos de ojos mirando, y dice: ‘¡Y qué pasa con estas mierdas que no avanzan! ¡Avancen, huevones! A este carajo me lo lleva a ese pasillo, y al menor movimiento, lo matas. ¿Me entiendes, carajo? Lo matas…’.
Y el soldado arrastra a Víctor muy mal herido. Después comprobaríamos que tenía dos o tres costillas rotas, a pesar que se protegía con sus manos, los puntapiés penetran. Tenía un ojo reventado, prácticamente fuera, hinchado. Y el soldado lo deja en el pasillo de entrada por el ingreso de Unión Latinoamericana”.
La tortura y el terrorismo
“En la gradería sur, podíamos seguir viendo a Víctor, quien permanece ahí el día miércoles 12 hasta el jueves 13. Durante la noche, no le dan ni agua ni alimento alguno, nada. Está sangrando, había perdido mucha sangre, y durante la noche del 12 para el 13, es exhibido como trofeo frente a los personeros de otras ramas castrenses que llegaban al estadio. Recuerdo perfectamente bien a una delegación de la FACH…
Quien lo exhibía era el oficial llamado ‘el Príncipe’ -Edwin Dimter, pensamos que es él-. Era muy teatral, histriónico, de repente se paraba cuando ya habíamos tres o cuatro mil presos, y desde una de las graderías gritaba: ‘¡A ver, ustedes, la escoria marxista, los vende patria, los come mierda de allá! ¿Me escuchan?’. Y había que contestarle: ‘¡Sí, señor!’. Histriónicamente, se aclaraba la garganta y decía: ‘¡Ah, me escuchan todos, tengo voz de príncipe!’. Era el más sádico, andaba con un linchaco con el que acostumbraba golpear a los presos en la espalda, testículos…
Él exhibía a Víctor, y todos lo castigaban, lo golpeaban, hacían escarnio del cantor. Incluso, un oficial de la FACH le dijo: ‘¡Fuma hueón!’. Andaba con un cigarrillo a medio consumir, y lo tiró cerca de Víctor. Y él le dice que no fuma. Y le grita: ‘¡Vas a tener que fumar, hueón!’. Víctor estira temblorosamente su mano y cuando va a coger la colilla, el oficial se la aplasta con la bota izquierda, y con la derecha empieza a triturarle la muñeca: ‘¡A ver si vai a poder tocar la guitarra ahora, hueón!’, y lo golpeaba ferozmente…”
“Víctor permanece en ese pasillo hasta el jueves 13, a medio día. Está muy mal, desfalleciendo, la sangre empieza a secarse en su rostro… Lo arrastramos hacia las graderías, y allí le limpiamos la sangre. Le dimos agua -que era lo único que teníamos-, y con un corta uñas empezamos a cortarle su pelo ensortijado. Un carpintero se sacó su chaquetón y así le tapamos la camisa campesina. Intentábamos disfrazar a Víctor. Y cuando hacemos listados para el traslado al Estadio Nacional, le ponemos su nombre completo para que no apareciera ‘Víctor Jara’, sino ‘Víctor Lidio Jara Martínez’… No teníamos qué darle, nosotros mismos no habíamos comido nada casi.
Hablamos con un soldado, un estudiante de la UTE dijo: ‘Parece que lo conozco’, y se acercó a él. ‘Oye, el que está ahí es Víctor Jara. ¿No tienes nada? Un pedazo de galleta, de pan’. ‘No -dijo- no tengo nada’. Contestó de mal modo, pero luego volvió, y volvió con un huevo crudo… Se lo dimos y Víctor lo perforó con un fósforo y empezó a chuparlo. ‘Así comía los huevos en mi Lonquén’, y cuando terminó -lo chupó íntegro-, dijo: ‘Ahora mi corazón vuelve a latir como campana’… Permanecemos con él.
Es jueves 13 y ya había 5.000 presos políticos… Logramos conseguirle un lugar para dormir. En la cancha se podía dormir estirado. Le conseguimos un lugar allí. Víctor estaba muy maltrecho. Los demás dormíamos sentados con la luz de los reflectores en nuestras cabezas. Víctor está mal, pero había recuperado su ánimo”.
“Duerme esa noche con nosotros… Y el viernes 14 empieza el traslado. Teníamos el presentimiento que a Víctor lo iban a matar. Queríamos de todas maneras llegar con él vivo al Estadio Nacional, esperanzábamos que en ese recinto no hubiese tanta crueldad, tortura y muerte… Pasamos, nos hicieron formar, y alcanzamos a salir a la calle el medio día del viernes 14, con Víctor, saltando, con culatazos, y todo lo demás… pero cuando estamos en la calle hubo una balacera enorme, y nos hicieron volver al recinto.
Permanecemos con Víctor la noche del viernes 14, ya estaba más repuesto, nos habían dado un tazón de porotos o lentejas, estábamos mejor… Pudimos hablar, y le preguntan qué sensación tenía de ver el estadio que lo había aclamado el 69, cuando ganó el primer lugar en un festival de la Universidad Católica con Plegaria a un labrador… y Víctor empieza a preguntar si sabíamos de Ángel Parra, de la gente de la Peña… Ya se sabía de la muerte de Allende. Y nosotros insistíamos: ‘¿Qué vas a hacer?
Un cantante revolucionario, militante comunista. ¿Qué va a ser de tu vida en esta dictadura? ’. Ya algo se sabía de lo que estaba ocurriendo en las calles, y él contestaba con un rostro muy sombrío: ‘La gringa -refiriéndose a Joan- con las niñas se van a tener que ir’. Pero insistíamos: ‘¿Y qué vas a hacer tú’. Decía: ‘No sé. Yo volveré a mi tierra… Soy de Lonquén’…”.
Papel y Lápiz
“Llega el sábado 15, hay traslados, y en ese minuto se sabe que dos personas de nuestra universidad saldrán en libertad. Sentados en las graderías -incluso sigue pintada de blanco hasta hoy-, fue en el último asiento donde estuvo Víctor… Él me pide papel y lápiz. Yo tenía una libreta donde quedaban pocas hojas en blanco. Se la paso y un lápiz, y Víctor empieza a escribir, y escribía rápido, concentrado, muy rápido. Escribía como con la incertidumbre que venía o del presentimiento… Y le decimos: ‘Víctor se van a ir los mensajeros’.
Efectivamente, se iban yendo; le estábamos entregando los papeles, y Víctor seguía concentrado escribiendo, y escribía y escribía… Después desistimos de exigirle, y que se fueran no más los que salían en libertad… Y estando Víctor escribiendo, llegan dos soldados que cumplían órdenes de un oficial del ejército”.
“Arriba, divisamos en el palco del sector norte a oficiales de la Marina… Víctor es arrastrado por esos soldados y… lanza la libreta. Yo la recojo y me la guardo en el bolsillo interior de mi chaqueta, y me olvido. Seguimos con la vista a Víctor, no teníamos la posibilidad de movernos mucho, estábamos vigilados… nos acercamos lo más que pudimos al sector donde estaba y vemos que un gordo oficial de la Marina empieza a insultarlo, y Víctor algo dijo o no, o simplemente con esa sonrisa… y el oficial da orden de golpearlo y empiezan otra vez… Vemos la sangre en su rostro y la última mirada que lanza hacia los presos, en una suerte de visión de despedida… Logra levantarse dos veces y después ya no. Es la última vez que lo vemos con vida… Inconsciente, lo arrastran…”.
Los últimos minutos
“Siempre pensé que Víctor había muerto por los golpes, porque lo golpearon mucho, con las culatas de los fusiles, pero no… más tarde, Osiel Núñez, presidente de la Federación de Estudiantes, a quien también tenían aparte, logró verlo a las cuatro de la tarde. La última vez que nosotros lo vimos debe haber sido entre las 12 y la una. El doctor Bartulín, médico de Allende, también lo vio vivo antes que lo llevaran a los camarines donde lo asesinan… Esa fue la última vez que lo vemos con vida.
Después supimos que fue llevado a un camarín, donde juegan a la ruleta rusa con él… ¿Cómo constatamos que fue asesinado el día 15? -yo digo entre las dos y las seis de la tarde-, porque cuando salimos del estadio por la puerta principal hacia la Alameda, en el foyer vimos un espectáculo realmente dantesco: había un montón de cadáveres… veinte, treinta, no sé cuántos más, y encabezando, dos rostros: Litré Quiroga y Víctor Jara… Salimos del Estadio Chile, con la congoja tremenda de saber que habían asesinado a Víctor, nuestro querido cantor, y con la muerte de Allende, dos cargas emocionales enormes”.
“Nos esperaba el Estadio Nacional, donde sabemos que llegaron a haber cerca de 14.000 presos políticos. Cuando llegamos era un pandemonio. Los milicos ordenaban a través de los micrófonos que hiciéramos listados por empresas, otros decían por edad, etc., y me piden papel, y echo mano a la libreta, y en ese minuto recién descubrimos el último canto, el último poema de Víctor Jara, que tituló Estadio Chile, donde cuenta los horrores que vivíamos… Éramos un grupo muy pequeño de profesores de la UTE y el ex senador Ernesto Araneda, del Partido Comunista, y todos fuimos de la opinión que había que preservar el poema. Ernesto me dice: ‘Antes, haz unas dos copias.
Tengo entendido que sale en libertad un par de compañeros de esta escotilla’… Hice dos versiones y traté de memorizármelo por si me lo robaban. Se las entregamos a un muchacho joven y un médico, cuyos rostros ni siquiera recuerdo, no sé sus nombres, fue en el momento, y partieron… Yo me quedé allí, tranquilo, comentando el hecho… pero como a los 15 minutos me llaman. Me dicen: ‘Oye viejo, a lo mejor te vai en libertad’. Yo pensaba: ‘No tengo ningún pituto, nadie en las fuerzas armadas, ni nadie que pueda aclamar por mí’. No me dio mal presentimiento, salvo cuando ya en el pasillo, abren las rejas y me empujan”.
“Un conscripto me tira una frazada sobre la cabeza y me pega un culatazo. Pienso: ‘Esto va mal’… Al Velódromo, que en ese momento era un centro de tortura, me llevan caminando, y lo primero que veo son seis o siete presos colgando de las vigas con alambre, casi todos desnudos… Y al primero que veo es al muchacho al que le habíamos entregado el poema… El oficial, me dice: ‘¡Sácate ese zapato cabrón!’. Y yo me saco el de la izquierda, sabiendo que lo llevaba en la derecha. ‘¡Ese no, cabrón!’. Sabía todo… Así que pesca mi zapato y… me cuelgan también. Yo pensaba: ‘Queda uno’, y trataba de aguantar…
Lo que querían era que les dijera si había hecho más copias. No me logran sacar nada y, finalmente, me llevan amarrado a los camarines… Nunca supe si la otra copia del poema se había salvado, hasta dos o tres años después, el 75 ó 76, cuando desde Argentina llegó fotocopiado clandestinamente un libro del periodista Camilo Taufic: Chile en la hoguera, donde hay una versión de la muerte de Víctor… No soy especialista en las canciones de Víctor ni en su trayectoria, simplemente fui un mero testigo de las últimas horas de su vida. Me decían: ‘Te sacaste la cresta por nada, te sacaron la mierda por nada’… y no, ¡valió la pena!… Nunca he sabido el nombre de ese doctor”.
Victor Jara es acribillado con 44 impactos de balas y posteriormente, en la madrugada del 16 de septiembre, es lanzado a un terreno baldío cercano al Cementerio Metropolitano.
EL ÚLTIMO POEMA DE VICTOR JARA
Somos cinco mil aquí.
En esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil.
¿Cuántos somos en total en las ciudades y en todo el país?
Somos aquí diez mil manos que siembran y hacen andar las fábricas.
¡Cuánta humanidad con hambre, frío, pánico, dolor, presión moral, terror y locura!
Seis de los nuestros se perdieron en el espacio de las estrellas.
Un muerto, un golpeado como jamás creí se podría golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores, uno saltando al vacío, otro golpeándose la cabeza contra el muro, pero todos con la mirada fija de la muerte.
¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!
Llevan a cabo sus planes con precisión artera sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas.
La matanza es acto de heroísmo.
¿Es éste el mundo que creaste, Dios mío?
¿Para esto tus siete días de asombro y trabajo?
En estas cuatro murallas sólo existe un número que no progresa.
Que lentamente querrá la muerte.
Pero de pronto me golpea la consciencia
y veo esta marea sin latido
y veo el pulso de las máquinas
y los militares mostrando su rostro de matrona lleno de dulzura.
¿Y México, Cuba, y el mundo?
¡Qué griten esta ignominia!
Somos diez mil manos que no producen.
¿Cuántos somos en toda la patria?
La sangre del Compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas.
Así golpeará nuestro puño nuevamente.
Canto, que mal me sales
cuando tengo que cantar espanto.
Espanto como el que vivo, como el que muero, espanto.
De verme entre tantos y tantos momentos del infinito
en que el silencio y el grito son las metas de este canto.
Lo que nunca vi, lo que he sentido y lo que siento hará brotar el momento...
—Víctor Jara, "Estadio Chile ( Ahora Estadio Víctor Jara).
في مثل هذا اليوم، 16 سبتمبر 1973، اغتالت الديكتاتورية المدنية العسكرية الوليدة فيكتور خارا...نيكولاس ليبردي ليانكا
بوريس ناڤيا، محامٍ ومناضل في الحزب الشيوعي، وعضو في المجلس الأعلى للجامعة التقنية الحكومية (UTE)، عاش الجحيم إلى جانب فيكتور خارا. يروي لنا ما حدث...
"من الجامعة التقنية الحكومية أخذونا أسرى إلى ملعب تشيلي. كان عليّ أن أدخل من جهة الاتحاد اللاتينو أمريكي. كان هناك نفق من الجنود وكان الضباط يأمرونهم بضربنا بالركل وبأعقاب البنادق، كنا نضع أيدينا خلف أعناقنا، لكن في الحقيقة وضعنا أيدينا فوق رؤوسنا حتى لا يضربونا على جماجمنا"
"فيكتور كان يسبقني بأربعة أو خمسة أماكن، وكان يقفز أيضا لأنهم كانوا يجعلوننا نقفز حتى نتعب، وفجأة ضابط كان واقفا فوق منصة، بزي حربي، لأنهم كانوا جميعا مستعدين للحرب، بخوذات تغطي أعينهم، ووجوه مطلية، وقنابل على صدورهم، ومسدسات، وخناجر معقوفة، ورشاشات... هذا الضابط اكتشف فيكتور خارا وقال: 'هذا ابن العاهرة أحضروه لي هنا!'. جندي أخرجه من الصف، لكن بلطف... فاحتج الضابط: 'لا تعاملوه كالسيدة، اللعنة!'. بأمر الضابط، أخذ الجندي البندقية ووجه له ضربة وحشية بعقب البندقية في ظهره.
ترنح فيكتور لكنه لم يسقط. وجه له ضربة ثانية بعقب البندقية. سقط فيكتور تقريبا عند قدمي الضابط، الذي كان قد نزل من منصته: 'أنت ابن العاهرة... سأعلمك أن تغني أغاني تشيلية، لا أغاني شيوعية، يا ابن العاهرة!'. وبدأ يضربه بسادية. حاول فيكتور أن يحمي وجهه، لكنه ضربه، واحدة، اثنتين، عشر ركلات، لا أدري كم.
تكوّر فيكتور على نفسه وبدا أن المعذِّب يصاب باليأس ويفقد توازنه عندما رأى أن فيكتور ينهض، وبدلا من أن يطلب الرحمة أو شيئا من هذا القبيل، يجيب ببساطة بابتسامة... فجأة، في تلك الهستيريا الفاشية، أخرج المسدس، وظننا أنه سيطلق عليه النار. في هذه الأثناء، توقف كل الصف الذي كان يقفز عن القفز. توقف المجندون الذين كانوا يحرسوننا عن الصراخ وضربنا، وبقي الجميع متسمرا أمام مشهد الرعب هذا...
أخرج الضابط المسدس وبدأ يضربه بسبطانة المسدس على رأسه. ورأينا كيف أن دم فيكتور بلل شعره وجبهته، وبدأ يسيل على وجهه. ذلك الوجه الملطخ بالدماء كوجه المسيح الحقيقي، بقي محفورا في ذاكرتنا... ويضربه، ويشتمه، لكن فجأة يدرك أن هناك مئات الأعين تنظر، فيقول: 'وماذا يحدث لهذه الأوساخ التي لا تتقدم! تقدموا، أيها الأوغاد! هذا الوغد خذوه إلى ذلك الممر، وعند أقل حركة، اقتلوه. هل تفهمني، اللعنة؟ اقتلوه...'.
وجرّ الجندي فيكتور وهو مصاب بجروح بالغة. تأكدنا بعد ذلك أن لديه ضلعين أو ثلاثة مكسورة، رغم أنه كان يحمي نفسه بيديه، كانت الركلات تخترق. كانت إحدى عينيه منفجرة، خارجة تقريبا، منتفخة. وتركه الجندي في ممر المدخل من جهة الاتحاد اللاتينو أمريكي".
التعذيب والإرهاب
"من المدرجات الجنوبية، كنا نستطيع أن نستمر في رؤية فيكتور، الذي بقي هناك يوم الأربعاء 12 حتى الخميس 13. خلال الليل، لم يعطوه لا ماء ولا أي طعام، لا شيء. كان ينزف، فقد الكثير من الدم، وخلال ليلة 12 إلى 13، تم عرضه كغنيمة أمام مسؤولي الفروع العسكرية الأخرى الذين وصلوا إلى الملعب. أتذكر جيدا وفدا من سلاح الجو التشيلي...
الذي كان يعرضه هو الضابط الملقب بـ 'الأمير' - إدوين ديمتر، نعتقد أنه هو -. كان مسرحيا جدا، استعراضيا، فجأة يقف عندما أصبحنا ثلاثة أو أربعة آلاف سجين، ومن أحد المدرجات يصرخ: 'هيا، أنتم، حثالة الماركسيين، يا باعة الوطن، يا آكلي القذارة هناك! هل تسمعونني؟'. وكان علينا أن نجيبه: 'نعم سيدي!'. بشكل مسرحي، كان ينظف حلقه ويقول: 'آه، الجميع يسمعني، لدي صوت أمير!'. كان الأكثر سادية، كان يحمل عصا ننشاكو كان يضرب بها السجناء على ظهورهم، وخصيتيهم...
كان يعرض فيكتور، وكان الجميع يعاقبونه، يضربونه، يسخرون من المغني. حتى أن ضابطا من سلاح الجو قال له: 'دخّن يا وغد!'. كان معه سيجارة نصف مستهلكة، ورماها بالقرب من فيكتور. فقال له إنه لا يدخن. فصرخ عليه: 'سوف تدخن يا وغد!'. مد فيكتور يده المرتجفة وعندما كان سيأخذ عقب السيجارة، سحقه الضابط بحذائه الأيسر، وبالأيمن بدأ يسحق معصمه: 'لنرى إن كنت ستستطيع العزف على الجيتار الآن يا وغد!'، وكان يضربه بوحشية..."
"بقي فيكتور في ذلك الممر حتى الخميس 13، ظهرا. كان في حالة سيئة جدا، يحتضر، بدأ الدم يجف على وجهه... جررناه نحو المدرجات، وهناك نظفنا دمه. أعطيناه ماء - وهو كل ما كان لدينا - وبمقص أظافر بدأنا نقص شعره المجعد. خلع نجار معطفه وهكذا غطينا قميصه الفلاحي. كنا نحاول إخفاء هوية فيكتور. وعندما عملنا قوائم للنقل إلى الملعب الوطني، وضعنا اسمه الكامل حتى لا يظهر 'فيكتور خارا'، بل 'فيكتور ليديو خارا مارتينيز'... لم يكن لدينا ما نعطيه، نحن أنفسنا لم نأكل شيئا تقريبا.
تحدثنا مع جندي، قال طالب من الجامعة التقنية: 'يبدو أنني أعرفه'، واقترب منه. 'يا رجل، الذي هناك هو فيكتور خارا. ألا تملك شيئا؟ قطعة بسكويت، خبز'. 'لا - قال - لا أملك شيئا'. أجاب بطريقة سيئة، لكنه عاد بعد ذلك، وعاد ببيضة نيئة... أعطيناها لفيكتور فثقبها بعود ثقاب وبدأ يمتصها. 'هكذا كنت آكل البيض في بلدتي لونكين'، وعندما انتهى - امتصها كاملة - قال: 'الآن قلبي يعود لينبض كالجرس'... بقينا معه.
إنه الخميس 13 وكان هناك بالفعل 5000 سجين سياسي... استطعنا أن نجد له مكانا لينام. في أرضية الملعب كان بالإمكان النوم ممددا. وجدنا له مكانا هناك. كان فيكتور في حالة يرثى لها. أما نحن فكنا ننام جالسين وأضواء الكشافات فوق رؤوسنا. كان فيكتور مريضا، لكنه استعاد معنوياته".
"نام تلك الليلة معنا... ويوم الجمعة 14 يبدأ النقل. كان لدينا إحساس بأنهم سيقتلون فيكتور. أردنا بأي ثمن أن نصل به حيا إلى الملعب الوطني، كنا نأمل ألا يكون هناك كل تلك القسوة والتعذيب والموت في ذلك المكان... مررنا، جعلونا نصطف، وتمكنا من الخروج إلى الشارع ظهر يوم الجمعة 14، مع فيكتور، قفزا، بأعقاب البنادق، وكل شيء آخر... لكن عندما كنا في الشارع حدث إطلاق نار هائل، وأجبرونا على العودة إلى المبنى.
بقينا مع فيكتور ليلة الجمعة 14، كان قد تعافى أكثر، أعطونا وعاء من الفاصوليا أو العدس، كنا أفضل... استطعنا التحدث، وسألوه عن شعوره وهو يرى الملعب الذي هتف له عام 69، عندما فاز بالمركز الأول في مهرجان الجامعة الكاثوليكية بأغنية 'صلاة إلى عامل الأرض'... وبدأ فيكتور يسأل إن كنا نعرف شيئا عن أنخيل بارا، عن جماعة البينيا... كان خبر وفاة أليندي معروفا بالفعل. وكنا نلح: 'ماذا ستشعر؟
مغني ثوري، مناضل شيوعي. ماذا سيكون مصير حياتك في هذه الديكتاتورية؟'. كان معروفا بالفعل شيء مما كان يحدث في الشوارع، وكان يجيب بوجه قاتم جدا: 'الأمريكية - يقصد جوان - مع البنات سيتعين عليهن الرحيل'. لكننا أصررنا: 'وماذا ستفعل أنت'. قال: 'لا أدري. سأعود إلى أرضي... أنا من لونكين'...".
ورق وقلم
"جاء يوم السبت 15، هناك عمليات نقل، وفي تلك اللحظة عُرف أن شخصين من جامعتنا سيخرجان أحرارا. جالسين في المدرجات - حتى اليوم لا تزال مطلية بالأبيض - كان في المقعد الأخير حيث كان فيكتور... طلب مني ورقا وقلما. كانت لدي مفكرة لم يبق فيها سوى بضع أوراق بيضاء. أعطيته إياها وقلم، وبدأ فيكتور يكتب، وكان يكتب بسرعة، مركزا، بسرعة كبيرة. كان يكتب وكأنه يشعر بعدم اليقين مما هو قادم أو كإحساس مسبق... وقلنا له: 'فيكتور، الرسل سيرحلون'.
في الواقع، كانوا يرحلون؛ كنا نسلمه الأوراق، وكان فيكتور لا يزال مركزا يكتب، ويكتب ويكتب... بعد ذلك توقفنا عن إلحاحنا عليه، وليذهب من سيخرجون أحرارا... وبينما كان فيكتور يكتب، وصل جنديان ينفذان أوامر ضابط من الجيش".
"من فوق، لمحنا في مقصورة القطاع الشمالي ضباطا من البحرية... تم جر فيكتور بواسطة هذين الجنديين و... ألقى بالمفكرة. التقطتها ووضعتها في الجيب الداخلي لسترتي، ونسيتها. تابعنا فيكتور بأعيننا، لم تكن لدينا إمكانية كبيرة للتحرك، كنا تحت المراقبة... اقتربنا قدر ما استطعنا من القطاع الذي كان فيه ورأينا ضابطا سمينا من البحرية يبدأ في شتمه، وقال فيكتور شيئا أو لم يقل، أو ببساطة بتلك الابتسامة... وأمر الضابط بضربه وبدأوا مرة أخرى... رأينا الدم على وجهه والنظرة الأخيرة التي ألقاها نحو السجناء، كنوع من نظرة وداع... تمكن من النهوض مرتين وبعد ذلك لم يعد. كانت آخر مرة نراه فيها حيا... فاقدا للوعي، جروه...".
اللحظات الأخيرة
"كنت أعتقد دائما أن فيكتور مات من الضرب، لأنهم ضربوه كثيرا، بأعقاب البنادق، لكن لا... لاحقا، أوسييل نونييز، رئيس اتحاد الطلبة، الذي كانوا يضعونه أيضا على حدة، تمكن من رؤيته في الساعة الرابعة مساء. آخر مرة رأيناه فيها يجب أن تكون بين الساعة 12 والواحدة. الطبيب بارتولين، طبيب أليندي، رآه أيضا حيا قبل أن يأخذوه إلى غرف الملابس حيث اغتالوه... كانت تلك آخر مرة نراه فيها حيا.
بعد ذلك عرفنا أنه أُخذ إلى غرفة ملابس، حيث لعبوا معه لعبة الروليت الروسية... كيف تأكدنا أنه اغتيل يوم 15؟ - أنا أقول بين الثانية والسادسة مساء - لأنه عندما خرجنا من الملعب من الباب الرئيسي نحو الألاميدا، رأينا في الردهة مشهدا مروعا حقا: كان هناك كومة من الجثث... عشرين، ثلاثين، لا أدري كم أكثر، وفي المقدمة، وجهان: ليتري كيروغا وفيكتور خارا... خرجنا من ملعب تشيلي، بأسى شديد لمعرفتنا أنهم اغتالوا فيكتور، مغنينا الحبيب، ومع وفاة أليندي، عبئان عاطفيان هائلان".
"كان ينتظرنا الملعب الوطني، حيث نعلم أنه وصل عدد السجناء السياسيين إلى حوالي 14.000 سجين. عندما وصلنا كان فوضى عارمة. كان العسكر يأمرون عبر الميكروفونات أن نعمل قوائم حسب الشركات، وآخرون يقولون حسب العمر، إلخ، وطلبوا مني ورقا، فمددت يدي إلى المفكرة، وفي تلك اللحظة اكتشفنا للتو القصيدة الأخيرة، الأغنية الأخيرة لفيكتور خارا، التي عنونها ملعب تشيلي، حيث يروي أهوال ما كنا نعيشه... كنا مجموعة صغيرة جدا من أساتذة الجامعة التقنية والسيناتور السابق إرنستو أرانيدا، من الحزب الشيوعي، وكنا جميعا على رأي أنه يجب الحفاظ على القصيدة. قال لي إرنستو: 'أولا، اعمل نسختين.
على حد علمي سيخرج زميلان من هذه الفتحة في حرية'... عملت نسختين وحاولت أن أحفظها عن ظهر قلب في حال سرقوها مني. سلمناها لشاب وطبيب، لا أتذكر وجهيهما حتى، لا أعرف اسميهما، كان ذلك في اللحظة، ورحلا... بقيت هناك، هادئا، أعلق على الحدث... لكن بعد حوالي 15 دقيقة نادوني. قالوا لي: 'يا رجل، قد تخرج في حرية'. فكرت: 'ليس لدي أي واسطة، لا أحد في القوات المسلحة، ولا أحد يستطيع أن يطالب بي'. لم يراودني إحساس سيء، إلا عندما فتحوا القضبان في الممر ودفعوني".
"رمى عليّ مجند بطانية فوق رأسي وضربني بعقب البندقية. فكرت: 'هذا لا يبشر بخير'... إلى مضمار الدراجات، الذي كان في تلك اللحظة مركز تعذيب، أخذوني ماشيا، وأول ما رأيته ستة أو سبعة سجناء معلقين من العوارض بأسلاك، جميعهم عراة تقريبا... وأول من رأيته هو الشاب الذي سلمناه القصيدة... الضابط قال لي: 'اخلع ذلك الحذاء أيها الوغد!'. فخلعت الذي في اليسار، وأنا أعلم أنني أحمله في اليمين. 'ليس هذا أيها الوغد!'. كان يعرف كل شيء... فأخذ حذائي و... علقوني أنا أيضا. كنت أفكر: 'بقي واحد'، وكنت أحاول أن أتحمل...
ما كانوا يريدونه هو أن أقول لهم إن كنت قد عملت نسخا أخرى. لم يتمكنوا من انتزاع أي شيء مني، وأخيرا، أخذوني مقيدا إلى غرف الملابس... لم أعرف أبدا إن كانت النسخة الأخرى من القصيدة قد نجت، حتى بعد سنتين أو ثلاث سنوات، في 75 أو 76، عندما وصل من الأرجنتين مصورا بشكل سري كتاب الصحفي كاميلو تاوفيك: تشيلي على المحرقة، حيث توجد نسخة من وفاة فيكتور... لست متخصصا في أغاني فيكتور ولا في مسيرته، كنت مجرد شاهد على الساعات الأخيرة من حياته. كانوا يقولون لي: 'أتعبت نفسك بلا فائدة، ضربوك بلا فائدة'... وكلا، لقد كان الأمر يستحق!... لم أعرف أبدا اسم ذلك الطبيب".
تم إعدام فيكتور خارا رميا بالرصاص بـ 44 طلقة، وبعد ذلك، في فجر 16 سبتمبر، تم إلقاء جثته في أرض قاحلة بالقرب من مقبرة متروبوليتانو.
القصيدة الأخيرة لفيكتور خارا
نحن خمسة آلاف هنا.
في هذا الجزء الصغير من المدينة.
نحن خمسة آلاف.
كم عددنا في المجموع في المدن وفي كل أنحاء البلاد؟
نحن هنا عشرة آلاف يد تزرع وتجعل المصانع تعمل.
كم من الإنسانية الجائعة، الباردة، المذعورة، المتألمة، المضغوطة أخلاقيا، المرعوبة والمجنونة!
ستة منا ضاعوا في فضاء النجوم.
واحد ميت، وواحد مضروب كما لم أعتقد أبدا أنه يمكن ضرب إنسان.
الأربعة الآخرون أرادوا التخلص من كل مخاوفهم، واحد بالقفز إلى الفراغ، وآخر بضرب رأسه بالجدار، لكن جميعهم بنظرة الموت الثابتة.
يا له من رعب يسببه وجه الفاشية!
ينفذون خططهم بدقة خبيثة دون أن يهمهم أي شيء.
الدم بالنسبة لهم أوسمة.
المذبحة هي فعل بطولي.
هل هذا هو العالم الذي خلقته، يا إلهي؟
ألهذا كانت أيامك السبعة من الدهشة والعمل؟
في هذه الجدران الأربعة لا يوجد سوى رقم لا يتقدم.
رقم سيريد الموت ببطء.
لكن فجأة تضربني صحوة الضمير
وأرى هذا المد بلا نبض
وأرى نبض الآلات
والعسكريين يعرضون وجههم كوجه قابلة مليء بالعذوبة.
ومكسيكو، وكوبا، والعالم؟
ليصرخوا بهذه الفضاعة!
نحن عشرة آلاف يد لا تنتج.
كم عددنا في كل أنحاء الوطن؟
دم الرفيق الرئيس
يضرب أقوى من القنابل والشظايا.
هكذا ستضرب قبضتنا مجددا.
أيها الغناء، ما أسوأ ما تخرج مني
عندما يجب أن أغني الرعب.
رعب كالذي أعيشه، كالذي أموت به، رعب.
من رؤيتي بين كل هذه اللحظات الكثيرة والكثيرة من اللانهاية
حيث الصمت والصراخ هما هدف هذا الغناء.
ما لم أره أبدا، ما شعرت به وما أشعر به سيجعل اللحظة تنبثق...
— فيكتور خارا، "ملعب تشيلي (الآن ملعب فيكتور خارا)"

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