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الصراع الطبقي وتحيينه مع العصر بقلم: Moisés Pinzón Martínez

 LUCHA DE CLASES Y SU ACTUALIZACIÓN A LA ÉPOCA

Moisés Pinzón Martínez

DEBATE

Tema No.3 del libro en construcción: Lucha de Clases, Inteligencia Artificial y el Innombrable.

Las tres formas de la lucha de clases (Lenin)

Hace más de un siglo, Lenin sistematizó en ¿Qué hacer? (1902) las tres formas fundamentales de la lucha de clases. Su genio estuvo en combinarlas, jerarquizarlas y convertirlas en una doctrina de acción revolucionaria de cara a lograr la madurez necesaria en la organización para así aprovechar plenamente cuando se apareciera una Situación Revolucionaria (condiciones objetivas). 

En La enfermedad infantil del izquierdismo (1920) desarrolló cómo aplicarlas: con flexibilidad, combinando lo legal con lo conspirativo, usando todas las tribunas disponibles, pero sin perder de vista el objetivo final: la conquista del poder como única vía para resolver las inmensas necesidades de la mayoritaria población trabajadora. Lenin las llamó formas de la lucha de clases o, en algunos textos, factores o aspectos que deben combinarse; estas son:

> 1. La lucha económica: es la que se da en torno a las condiciones de trabajo, salarios, jornada laboral, etc. (sindicatos, huelgas).

> 2. La lucha política: dirigida a conquistar el poder político, derrocar al capitalismo e instaurar la dictadura del proletariado.

> 3. La lucha teórica (o ideológica): la confrontación de ideas, la teoría revolucionaria, la crítica de las ideologías burguesas y la formación de la conciencia de clase.

Lenin sostenía que estas tres formas era tarea del partido de vanguardia trabajarlas para lograr la unidad de acción en el logro de los objetivos supremos y que el proletariado no puede limitarse a una sola de ellas. Lo desarrolla especialmente en varias de sus obras donde critica la tendencia a reducir la lucha de clases solo a la lucha económica (“economicismo”). 

Esa trilogía sigue siendo la base, no se puede inventar una cuarta forma; lo que ha cambiado es cómo se aplican esas tres formas en la nueva época que surge con el nuevo y revolucionario medio de producción Windows’95.

La insurrección armada como culminación en el siglo pasado

Para Lenin, la lucha de clases desembocaba necesariamente en la insurrección armada. Los bolcheviques (Partido Obrero Socialdemócrata Ruso) participaron en elecciones y parlamentos, pero lo hacían tácticamente, para denunciar al sistema, no para reemplazar la insurrección. En las condiciones del siglo pasado, la vía electoral era estigmatizada como reformismo; la dictadura del proletariado se conquistaba con las armas.

Pero las condiciones objetivas definidas en los factores de una Situación Revolucionaria han cambiado; la nueva realidad es: la insurrección electoral. Hoy vivimos una situación revolucionaria global, impulsada por un cuarto factor que Lenin no pudo ver: el nuevo medio de producción (Windows’95, en sus distintas fases evolutivas, hoy Inteligencia Artificial). Este medio de producción ha creado la conciencia universal que ha impactado los pueblos del mundo, quienes ya no son una "masa" que espera ser iluminada desde arriba; es un sujeto consciente, informado, conectado en tiempo real.

La figura que define esta nueva época es Andrés Manuel López Obrador. No es un caso más. Es el dirigente máximo que, sin escribir un tratado, desarrolló en la práctica la nueva forma de ejecutar la lucha de clases. Como Lenin en su tiempo sistematizó la insurrección armada, 

AMLO ha sistematizado la insurrección electoral. Su apuesta por la vía electoral no fue reformismo; fue la conquista del poder por medio de las urnas, pero con la misma profundidad transformadora que la insurrección armada del siglo pasado (tal como lo demostramos en el libro AMLO ante la historia). Las mañaneras, la consulta popular, el Plan C para elegir jueces, son instrumentos de esa nueva fase; y que Claudia Sheinbaum le da continuidad en forma igualmente genial. 

La insurrección ha cambiado, pero las experiencias del siglo pasado hay que tenerla siempre debajo del brazo.

Tanto la policía panameña como el ejército mexicano, tenían una característica común: sus élites no estaban vinculadas a las oligarquías, por diferentes motivos; las oligarquías los usaban. Para el General Torrijos no le fue difícil conducir su proceso de Liberación Nacional, por cuanto en su condición de militar se facilitaban los detalles (además, su revolución fue de insurrección). 

En cambio, para López Obrador, conducir una revolución electoral teniendo a un ejército en su contra era un verdadero problema, mucho más si por décadas los monitores imperiales hacían lo que les daba la gana dentro de su entramado social. Ejemplo de estas imposibilidades ha sido Brasil, Ecuador, Perú. La teorización y su práctica siempre han definido al ejército reaccionario como un impedimento inmediato para el desenvolvimiento de una revolución. No queriendo decir con esto que no es posible darle vueltas, tras la experiencia de México, tal cual lo ha hecho Petro en Colombia.

AMLO, civil, no podía dar órdenes directas a un ejército con historia de complicidad con el imperio. Su genio fue comprometerlo en los hechos antes de hablar: lo puso a construir aeropuertos, trenes, a distribuir vacunas. Cuando la tropa ya estaba dentro del proyecto, recién entonces teorizó: "los soldados son pueblo uniformado". Primero comprometió, después teorizó. Esa es una lección fundamental de cómo se ejerce la lucha de clases cuando se viene desde la sociedad civil y las urnas.

El fascismo y los autócratas se convierten en boomerang

Un síntoma inequívoco de este cambio de época es el fascismo y la autocracia, quienes actuaban y se fortalecían por el velo de silencio que los cubrían. El proceso de develación producto de la dictadura del nuevo medio de producción creado por el capitalismo para beneficio del nuevo sistema humanista, comenzó con fuerza en Argentina y Chile, donde fueron ajusticiado públicamente militares y de allí se destapó una ola mundial de enjuiciamientos a fascistas, dictadores y presidentes corruptos. La conciencia universal, al globalizar la información, hizo imposible ocultar los crímenes.

Cuando en abril de 2002 los golpistas detuvieron a Hugo Chávez, no se atrevieron a asesinarlo. El precedente de Pinochet detenido en Londres, de Milosevic en La Haya, de los juicios a expresidentes y ministros, ya pesaba. El miedo al boomerang judicial actuó como un límite real al fascismo, a los autócratas (aunque con el genocidio de Gaza intentan normalizarlo). A nivel mundial, los fascistas temen el escarmiento público. 

El salto a la Democracia de todo el Pueblo

Lenin hablaba de dos fases: dictadura del proletariado, luego democracia de todo el pueblo, la cual le abría la puerta al socialismo real. En el siglo pasado, la primera era obligada; hoy, bajo la influencia transformadora de la conciencia universal, esa primera fase puede ser saltada. AMLO demostró que se puede ir directamente a la democracia de todo el pueblo, tal cual analizamos a fondo en el libro “AMLO ante la Historia”. El pueblo, consciente y organizado, ejerce su poder de forma directa: controla al gobierno en tiempo real, vigila la transparencia tecnológica, elige a sus jueces. El propio pueblo ejerce su dictadura sobre los opresores con las armas de la información, la movilización pacífica y las urnas.

La masificación de la conciencia de clase del pueblo

Un fenómeno inédito en la historia sobre cómo opera la lucha de clases y papel transformador del sujeto revolucionaria (el pueblo trabajador), es la dinámica del nuevo medio de producción (Windows’95, hoy -en su evolución- Inteligencia Artificial). No solo ha creado la conciencia universal, sino que ha masificado infinitamente la capacidad del pueblo para pensar, escribir, teorizar. 

Twitter -por ejemplo- convierte al pueblo en poetas (obligándonos a sintetizar lo que pensamos en unos cuantos caracteres). Las redes nos han convertido en periodista, cronista, especialistas, analistas muy profesionales, etc. La inteligencia artificial nos está convirtiendo en científico: cualquier persona con una idea clara puede hoy acceder a una estructura de apoyo técnico (de muchos especialistas) que antes solo las grandes potencias podían costear. 

No se trata de “conciencia de clase” en el sentido del siglo pasado (la vanguardia iluminando a las masas). Se trata de conciencia de clase del pueblo: un sujeto masivo, autónomo, conectado, que ya no necesita que le lleven la verdad desde fuera porque la construye desde su propia experiencia, potenciada por las herramientas que el propio sistema creó para su sepultura. Y lo más importante, los infinitos canales para promocionar sus trabajos; sin lo cual, se pierde el ánimo del esfuerzo. 

Esta masificación no es un detalle menor. Es el nuevo suelo donde se despliega la lucha de clases en sus tres formas leninistas. La burguesía y el fascismo no pueden controlar este proceso. Si intentaran detenerlo, tendrían que acabar con el mundo. Por eso están desesperados. Un ejemplo elocuente: el nuevo presidente de Estados Unidos —sin mencionar su nombre para no darle méritos en este libro— no es un genio del caos ni un estratega oculto. Sus actos, tan incongruentes como erráticos, no son más que la expresión de una desesperación del Estado Profundo: la del sistema imperial que no entiende su propia liquidación y ya no sabe cómo resolverla. 

Hacer unos 10 años un amigo nos pregunta sobre este tema inicialmente desarrollado en el libro Es Inevitable y fundamentalizado teóricamente en Crítica al Socialismo Científico, que cómo se puede evitar el vertiginoso ascenso de la conciencia de clase del pueblo, le contestamos con una gran sonrisa que “no produciendo nuevos modelos de celulares”. En tanto, cada nuevo modelo y sus procedimientos va obligadamente estructurando, organizando, alineando, modernizado, formateando el sistema operativo idealista instalado en el hipotálamo de cada uno de nosotros, por versiones mejoradas del sistema operativo MDeH (Materialismo Dialéctico e Histórico). 

Mientras sus dirigencias celebran victorias que no existen, el volcán transformador que los enterrará ya está en su máximo nivel de ebullición. La conciencia de clase del pueblo es el factor subjetivo que ha madurado a escala global, y ninguna represión ni censura podrá ya revertirlo. Este es el aporte teórico-práctico de nuestra época: la lucha de clases sigue siendo la misma en sus formas, pero su aplicación ha cambiado porque el sujeto ya no es masa, es pueblo con conciencia de clase.

China como vanguardia mundial

La contradicción fundamental de la época es confrontada por el Partido Comunista de China, que actúa como la vanguardia mundial. China demuestra que "un país, dos sistemas" es posible. Los demás partidos y movimientos deben desarrollar sus estrategias dentro de este marco global. Tal como lo venimos señalando a lo largo de este libro. 

Síntesis

La lucha de clases sigue vigente en sus tres formas leninistas, siendo tres áreas de trabajo estratégicos y tácticos. Pero su aplicación ha cambiado porque las condiciones objetivas (Situación Revolucionaria) ha sufrido variantes con la llegada al escenario de revolucionario medio de producción del futuro sistema humanista-socialista. 

Hoy la insurrección es electoral, aunque la experiencia del siglo pasado hay que tenerla siempre debajo del brazo. El fascismo enfrenta el boomerang judicial, aunque la bestia herida intenta convertir el genocidio en Gaza en algo natural o normal. 

La dictadura del proletariado puede ser saltada; se va directamente a la democracia de todo el pueblo; esto es posible, por el nuevo medio de producción y su producto evolucionado de la conciencia universal.

Por eso, en este siglo XXI, la sostenida y abrupta madurez política de la consciencia del pueblo fueron capaces de producir liderazgos tan poderosos surgidos ya no las élites de la pequeña-gran burguesía, sino de las entrañas de sus propios miembros, tales como Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum, Maduro, Petro, Cepeda, Evo, etc. 

Donde AMLO ha sido el teórico-práctico de la insurrección electoral y de la democracia de todo el pueblo. Solo anotar que los primeros precedentes de grandes líderes surgidos de las entrañas del pueblo fueron Omar Torrijos y Hugo Chávez; antes de ellos, todos, absolutamente todos los dirigentes de las revoluciones procedían de la pequeña-gran burguesía.  

Los que no entiendan esto, seguirán leyendo el pasado con lentes del pasado. Esa es nuestra tarea: actualizar la lucha de clases para esta época, sin perder de vista las lecciones del pasado.

Panamá, 5 de mayo de 2026


الصراع الطبقي وتحيينه مع العصر

بقلم: Moisés Pinzón Martínez
نقاش
الموضوع رقم 3 من الكتاب قيد الإنشاء: الصراع الطبقي، الذكاء الاصطناعي، واللامسمّى.

الأشكال الثلاثة للصراع الطبقي (لينين)

قبل أكثر من قرن، قام فلاديمير لينين في كتابه ما العمل؟ (1902) بصياغة الأشكال الثلاثة الأساسية للصراع الطبقي. وتمثلت عبقريته في الجمع بينها، وترتيبها هرمياً، وتحويلها إلى عقيدة للعمل الثوري بهدف تحقيق النضج التنظيمي الضروري للاستفادة الكاملة عندما تظهر الحالة الثورية (الشروط الموضوعية).

وفي كتاب مرض اليسارية الطفولي في الشيوعية (1920)، شرح كيفية تطبيقها: بمرونة، والجمع بين العمل القانوني والعمل السري، واستعمال كل المنابر المتاحة، دون فقدان الهدف النهائي: الاستيلاء على السلطة باعتباره الطريق الوحيد لحل الاحتياجات الهائلة للأغلبية العاملة من السكان. وقد سمّى لينين هذه الأشكال “أشكال الصراع الطبقي”، أو في بعض النصوص “العوامل” أو “الجوانب” التي يجب دمجها، وهي:

  1. النضال الاقتصادي: وهو النضال المرتبط بظروف العمل، والأجور، وساعات العمل، إلخ (النقابات، الإضرابات).
  2. النضال السياسي: الموجّه للاستيلاء على السلطة السياسية، وإسقاط الرأسمالية، وإقامة ديكتاتورية البروليتاريا.
  3. النضال النظري (أو الإيديولوجي): أي صراع الأفكار، والنظرية الثورية، ونقد الإيديولوجيات البرجوازية، وتكوين الوعي الطبقي.

كان لينين يرى أن العمل على هذه الأشكال الثلاثة هو مهمة حزب الطليعة لتحقيق وحدة الفعل في سبيل الأهداف العليا، وأن البروليتاريا لا يمكن أن تقتصر على شكل واحد منها. وقد تناول ذلك خصوصاً في أعماله التي انتقد فيها النزعة إلى اختزال الصراع الطبقي في النضال الاقتصادي فقط (“الاقتصادوية”).

إن هذه الثلاثية لا تزال هي الأساس، ولا يمكن اختراع شكل رابع للصراع؛ لكن الذي تغيّر هو كيفية تطبيق هذه الأشكال الثلاثة في العصر الجديد الذي ظهر مع وسيلة الإنتاج الجديدة والثورية: “ويندوز 95”.

الانتفاضة المسلحة كذروة في القرن الماضي

بالنسبة إلى لينين، كان الصراع الطبقي يفضي بالضرورة إلى الانتفاضة المسلحة. لقد شارك البلاشفة (حزب العمال الاشتراكي الديمقراطي الروسي) في الانتخابات والبرلمانات، لكنهم فعلوا ذلك تكتيكياً لفضح النظام، لا لاستبدال الانتفاضة المسلحة. وفي ظروف القرن الماضي، كانت الطريق الانتخابية تُوصم بالإصلاحية؛ وكانت ديكتاتورية البروليتاريا تُنتزع بالسلاح.

لكن الشروط الموضوعية المحددة في عوامل الحالة الثورية قد تغيّرت؛ والواقع الجديد هو: الانتفاضة الانتخابية. فنحن نعيش اليوم حالة ثورية عالمية، مدفوعة بعامل رابع لم يستطع لينين أن يراه: وسيلة الإنتاج الجديدة (ويندوز 95 بمراحله التطورية المختلفة، وصولاً اليوم إلى الذكاء الاصطناعي). لقد خلقت هذه الوسيلة وعياً كونياً أثّر في شعوب العالم، التي لم تعد “كتلة” تنتظر التنوير من الأعلى؛ بل أصبحت ذاتاً واعية، مطلعة، ومتصلة في الزمن الحقيقي.

الشخصية التي تحدد هذا العصر الجديد هي أندريس مانويل لوبيز أوبرادور. فهو ليس مجرد حالة عابرة، بل القائد الذي طوّر عملياً الشكل الجديد لتنفيذ الصراع الطبقي دون أن يكتب أطروحة نظرية. وكما نظّر لينين في عصره للانتفاضة المسلحة، فإن AMLO نظّر عملياً للانتفاضة الانتخابية.

إن رهانه على الطريق الانتخابي لم يكن إصلاحية، بل كان استيلاءً على السلطة عبر صناديق الاقتراع، لكن بعمق تحويلي مماثل للانتفاضة المسلحة في القرن الماضي (كما يوضح الكتاب AMLO أمام التاريخ). فالخطابات الصباحية، والاستفتاءات الشعبية، وخطة “C” لاختيار القضاة، كلها أدوات لهذه المرحلة الجديدة، التي تواصلها كلوديا شينباوم بطريقة يصفها الكاتب بالعبقرية كذلك.

لقد تغيّرت الانتفاضة، لكن تجارب القرن الماضي يجب أن تبقى دائماً حاضرة.

الجيش والثورة الانتخابية

كانت للشرطة البنمية والجيش المكسيكي سمة مشتركة: نخبُهما لم تكن مرتبطة مباشرة بالأوليغارشيات، لأسباب مختلفة؛ بل كانت الأوليغارشيات تستعملهما فقط. ولذلك لم يكن من الصعب على الجنرال عمر توريخوس قيادة مشروعه للتحرر الوطني، خصوصاً أن ثورته كانت ثورة انتفاضية مسلحة.

أما بالنسبة إلى لوبيز أوبرادور، فإن قيادة ثورة انتخابية في ظل وجود جيش معادٍ له كان مشكلة حقيقية، خاصة وأن “المراقبين الإمبرياليين” كانوا لعقود يتصرفون كما يشاؤون داخل البنية الاجتماعية المكسيكية. وتُعد حالات البرازيل والإكوادور وبيرو أمثلة على هذه الصعوبات.

لقد اعتُبر الجيش الرجعي دائماً عائقاً مباشراً أمام أي ثورة، لكن تجربة المكسيك أظهرت إمكانية الالتفاف على هذا العائق، كما يحاول غوستافو بيترو في كولومبيا.

لم يكن AMLO، المدني، قادراً على إصدار أوامر مباشرة لجيش له تاريخ من التواطؤ مع الإمبراطورية. وكانت عبقريته في إشراك الجيش عملياً قبل التنظير لذلك: جعله يبني المطارات والقطارات ويوزع اللقاحات. وعندما أصبحت القوات جزءاً من المشروع، نظّر لاحقاً لفكرة أن “الجنود هم شعب يرتدي الزي العسكري”. أولاً التزموا بالمشروع، ثم جاء التنظير. وهذه، بحسب الكاتب، من أهم دروس ممارسة الصراع الطبقي انطلاقاً من المجتمع المدني وصناديق الاقتراع.

الفاشية والاستبداد يتحولان إلى بوميرانغ

من الأعراض الواضحة لهذا التغير التاريخي أن الفاشية والاستبداد، اللذين كانا يتقويان سابقاً تحت غطاء الصمت، أصبحا مكشوفين. لقد بدأت عملية كشف الحقيقة، الناتجة عن “ديكتاتورية” وسيلة الإنتاج الجديدة التي أوجدتها الرأسمالية نفسها، بقوة في الأرجنتين وتشيلي، حيث جرى محاكمة عسكريين علناً، ثم توسعت موجة المحاكمات لتشمل فاشيين وديكتاتوريين ورؤساء فاسدين في أنحاء العالم.

لقد جعل الوعي الكوني، عبر تعميم المعلومات، إخفاء الجرائم أمراً مستحيلاً.

وعندما اعتقل الانقلابيون هوغو تشافيز في أبريل 2002، لم يجرؤوا على اغتياله. فسوابق اعتقال أوغستو بينوشيه في لندن، ومحاكمة سلوبودان ميلوشيفيتش في لاهاي، ومحاكمات الرؤساء والوزراء السابقين، كانت حاضرة بقوة. لقد أصبح الخوف من “البوميرانغ القضائي” قيداً حقيقياً على الفاشية والاستبداد، رغم أن الإبادة في غزة تُستخدم لمحاولة تطبيع ذلك.

القفز نحو ديمقراطية الشعب كله

كان لينين يتحدث عن مرحلتين: ديكتاتورية البروليتاريا، ثم ديمقراطية الشعب كله، التي تفتح الطريق أمام الاشتراكية الحقيقية. وفي القرن الماضي كانت المرحلة الأولى ضرورية؛ أما اليوم، وتحت تأثير الوعي الكوني، فيمكن تجاوزها.

ويرى الكاتب أن لوبيز أوبرادور أثبت إمكانية الانتقال مباشرة إلى “ديمقراطية الشعب كله”. فالشعب الواعي والمنظم يمارس سلطته مباشرة: يراقب الحكومة في الزمن الحقيقي، ويتابع الشفافية التكنولوجية، وينتخب قضاته. والشعب نفسه يمارس “ديكتاتوريته” على المضطهِدين بأسلحة المعلومات، والحشد السلمي، وصناديق الاقتراع.

تعميم الوعي الطبقي الشعبي

يرى النص أن وسيلة الإنتاج الجديدة (ويندوز 95، ثم الذكاء الاصطناعي) لم تخلق فقط وعياً كونياً، بل ضاعفت بشكل هائل قدرة الناس على التفكير والكتابة والتنظير.

فمنصات مثل X (تويتر سابقاً) — بحسب الكاتب — جعلت الناس شعراء، لأنها تجبرهم على تكثيف أفكارهم في عدد محدود من الأحرف. كما حوّلتهم الشبكات الاجتماعية إلى صحافيين ومحللين ومتخصصين. أما الذكاء الاصطناعي، فهو يحول الناس إلى “علماء”، لأن أي شخص يملك فكرة واضحة يستطيع الوصول إلى بنية دعم تقني كانت في الماضي حكراً على القوى الكبرى.

ولا يتعلق الأمر هنا بـ“وعي طبقي” بالمعنى القديم، أي طليعة تنير الجماهير؛ بل بوعي طبقي شعبي: ذات جماعية مستقلة ومتصلة، تبني حقيقتها من تجربتها الخاصة، مدعومة بالأدوات التي صنعها النظام نفسه.

ويرى الكاتب أن البرجوازية والفاشية عاجزتان عن إيقاف هذا المسار؛ لأن إيقافه يعني “إيقاف العالم نفسه”. ولهذا، حسب النص، يعيش النظام الإمبريالي حالة ارتباك تاريخي.

الصين كطليعة عالمية

يعتبر النص أن الصين، بقيادة الحزب الشيوعي الصيني، تمثل الطليعة العالمية في مواجهة التناقض الأساسي للعصر. ويرى أن تجربة “بلد واحد ونظامان” تثبت إمكانية الجمع بين أنماط مختلفة داخل إطار واحد، وأن على الأحزاب والحركات الأخرى تطوير استراتيجياتها ضمن هذا الإطار العالمي.

خلاصة

يؤكد النص أن الصراع الطبقي لا يزال قائماً بأشكاله اللينينية الثلاثة، باعتبارها مجالات عمل استراتيجية وتكتيكية، لكن تطبيقها تغيّر بسبب تحوّل الشروط الموضوعية مع ظهور وسيلة الإنتاج الجديدة المرتبطة بالذكاء الاصطناعي والوعي الكوني.

فالانتفاضة اليوم — بحسب الكاتب — أصبحت انتخابية، والفاشية باتت تواجه “البوميرانغ القضائي”، كما أن “ديكتاتورية البروليتاريا” يمكن تجاوزها نحو “ديمقراطية الشعب كله”.

ويرى الكاتب أن النضج السياسي المتسارع لوعي الشعوب في القرن الحادي والعشرين أفرز قيادات خرجت من قلب الشعب، لا من نخب البرجوازية الصغيرة أو الكبرى، مثل: أندريس مانويل لوبيز أوبرادور، كلوديا شينباوم، نيكولاس مادورو، غوستافو بيترو، إيفو موراليس وغيرهم.

كما يعتبر أن عمر توريخوس وهوغو تشافيز كانا من أوائل القادة الذين خرجوا من صلب الشعب، بينما كان معظم قادة الثورات قبلهم ينحدرون من البرجوازية الصغيرة أو الكبرى.

ويختم النص بالتأكيد على أن من لا يفهم هذه التحولات “سيستمر في قراءة الحاضر بنظارات الماضي”، وأن المهمة المطروحة هي تحديث فهم الصراع الطبقي بما يناسب هذا العصر، دون التفريط بدروس الماضي.

بنما سيتي، 5 مايو 2026




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